viernes, 30 de junio de 2023

viernes, 12 de mayo de 2023

Vamos a ver de qué estamos hablando

 Vamos a ver de qué estamos hablando


https://www.4shared.com/s/fF2u8yOUage

martes, 14 de marzo de 2023

Algo más que amor en este mundo

 Adjunto link al archivo pdf


https://www.4shared.com/s/f2f7gTGvhku

sábado, 6 de noviembre de 2021

 

Ingeniería poética

 

No molestes con la métrica

Ni me pidas cosas épicas

La poesía no es estética

Es no más reacción pélvica

 

Es sólo el fluir mágico

Del sentimiento que cándido

Reniega del sayo clásico

Desnudando su lado cálido.

 

Es la expresión de algún tímido

Tal vez un estertor utópico

O algún matiz humorístico

De cierto afecto caótico.

 

No creo en su origen límbico

Menos un sesgo mesiánico

Es de la mente un capítulo

Es un esfuerzo titánico.

 

Voy a romper este vínculo

No me acuses de drástico

Es de algún modo lo físico

Que me ha despertado este sábado.

viernes, 9 de agosto de 2019

Despedida


Despedida


Llega agotado y mete la llave en el trampero de la cerradura. Un par de vueltas a la derecha y la palanca afloja, abre. Entra cabizbajo, media vuelta y cierra sin portazos, levanta los ojos, la puerta cancel está abierta y la atraviesa. Pasa como una exhalación por el living, mientras ella está dejando dos tazas sobre la mesa, lo esperaba.
-         Hola.
No contesta y se mete en el dormitorio. Ella vuelve a la cocina, irá a cambiarse, piensa, mientras trae una jarra con café y en la mano izquierda unos escones que preparó para esperarlo, sabe que le encantan y quiere alegrarle el regreso. El aroma de los escones recién horneados seduce cualquier corazón pétreo, sin embargo él ni cuenta se dio, no advirtió el olor, demasiado incluido en sí mismo.
Vuelve de la habitación hacia el living, ella ya está sentada a la mesa, pero en silencio. No se anima a mirarlo. Él tampoco a ella. Se sienta sin hablar.
-         ¿Quieres café?
-         Sí.
-         ¿Con azúcar?
-         Sí.
Hoy está monosilábico, piensa ella. ¿Tendrá otra? ¿Será que me va a decir que se enamoró de otra mujer y me va a dejar? Eso me pasa por no querer aún un hijo, en mi estúpida creencia de que debemos disfrutar un tiempo de estar juntos y el sexo, pero no, soy estúpida, por qué me negué, por qué me hice aquel aborto si todavía estoy escupiendo sangre. Qué imbécil soy, ahora lo perdí, ahora ya no me quiere más y está midiendo el momento y las palabras con las que me va a decir que se va con otra. O peor, que me vaya yo de la casa, que no sirvo para nada, que no cumplo con mis deberes de mujer, ni siquiera un hijo le doy. Es que soy mala y me lo merezco, merezco que me eche y me deje tirada en la calle, apenas con una muda de ropa. Yo me lo busqué y así estoy, a esto llegamos.
-         Me despidieron, dijo él lacónicamente, y no se habló más del tema.


domingo, 29 de enero de 2017

1.1       CONSEJOS PARA PRINCIPIANTES


Un buen aprendiz de superhéroe puede, en principio, observar el caso del chico Robin, alias Ricardo Tapia. No me refiero precisamente a Batman Forever, pues obviamente en esa película se desarrolla un síndrome dudoso e intrincado entre superhéroe y joven traumado de fines del siglo veinte. Me parece que allí el autor se dejó llevar por el snobismo de querer asimilar un verdadero campeón de la justicia, a la realidad psicótica de la sociedad desnaturalizada de fin de siglo, con la correspondiente ausencia de sol, por la continua presencia de nubes negras y la desaparición total de cualquier elemento natural, excepto algunas rocas (de hecho, la cueva de Batman es una caverna en la montaña).
Aparte entonces, del equívoco mal ejemplo dado en Batman Forever, todo aquel que desee iniciarse en el oficio (puesto que no es profesional, dado que no se percibe remuneración de ninguna especie material) de la súper heroicidad, deberá tener presentes y cumplir los siguientes requisitos.
Primero, será obediente. Es decir, obedecerá la ley y la justicia, defendiendo las instituciones democráticamente establecidas y electoralmente legitimadas, respondiendo positivamente a los estímulos de mando emitidos por los órganos competentes, llámense políticos, jefes de policía, generales del ejército, etc. Cabe hacer un paréntesis aquí, para aclarar bien los términos. Se han desarrollado en los últimos años, síndromes de pseudo superhéroes, los que tienen en común solamente, con los verdaderos SuperHéroes (obsérvese que fue escrito con mayúsculas), el físico privilegiado y el desmedido afán de defender la justicia. Pero, estos psh (pseudosuperhéroes, abreviadamente) ejecutan la justicia mercenariamente, por su propia mano desobedeciendo, por lo común, a la autoridad establecida. Tómese a modo de ejemplo de tal desviación, el caso de los Rangers de Texas, donde el petiso contraría sistemáticamente los mandatos superiores, en una actitud personalista (que no está tan mal, por supuesto), díscola y caótica. Tal vez, como única justificación que puede aminorar en algo la culpabilidad de tal actitud, es que el jefe es un negro, lo que conforma un cuadro francamente anómalo (aunque muy adecuado al progresismo inclusivo que campea, o campeará, en el siglo veintiuno). Obsérvese que, en cualquier caso, es muy fácil que un superhéroe en semejante actitud pueda ser engañado y dirigido hacia objetivos foráneos, que se oponen a la bonanza del sistema.
Segundo (retomando el hilo de la conversación, luego de esta disgresión puntualizadora), hará barras, pesas, aparatos, a los efectos de desarrollar convenientemente los bíceps, tríceps, cuadríceps y todos los íceps que hay a la vista. Asimismo, será recomendable que cada mañana, antes del desayuno, realice cuatrocientas lagartijas y trescientos cincuenta abdominales. El principiante habrá observado que los físicos de los salvadores de la humanidad siempre son similares al de Adonis. Esta es una cuestión estética, pero téngase presente que a los malhechores (siempre gorditos, o flaquitos defectuosos) les asusta el solo hecho de ver una figura que podría competir en cualquier certamen de físico-culturismo. O sea, que la cuestión trasciende el plano estético, para transformarse en una presión psicológica sobre los enemigos del sistema. Digamos, los superhéroes meten miedo.
Tercero. Un adalid debe ser inteligente, o por lo menos, parecerlo. Por eso, es conveniente que el iniciado en estas lides ejercite diariamente frente a un espejo poses y movimientos que denotan inteligencia, así como gestos de medio perfil. También debe practicar la crítica al sistema, no olvidar que el izquierdismo esnobista está de moda y da muy buenos dividendos, entonces, denunciar carencias secundarias, o emitir juicios que denoten rasgos progresistas que, el buen superhéroe, jamás llevará al terreno de los hechos, ni al razonamiento hasta sus últimas consecuencias. Damos aquí algunos ejemplos que  pueden ser de utilidad para ilustrar lo dicho. Frase uno: no estoy de acuerdo con que haya hambre en el mundo (no se aclara si hay que repartir equitativamente la comida, o matar a todos los pobres). Frase dos: estoy cansado de ver niños mendigando por las calles, mi deseo es que desaparezcan (no se aclara cómo, si dándoles hogar, o trabajo a los padres, o mejorando el funcionamiento de los escuadrones de la muerte, de los cuales Brasil cuenta con larga experiencia). Frase tres: el racismo es aberrante (aquí no se aclara si hay que matar a todas las otras     razas y permitir que sobrevivan únicamente los arios, o sea, la superraza de los superhombres, o hay que eliminar a todos los racistas, aunque de un análisis superficial sobre la ideología de los superhéroes se deduce claramente que la primera opción es la correcta). Frase cuatro: debemos defender la naturaleza y la vida, porque sin la primera no existe la segunda y sin la segunda, no existiríamos los humanos (esta es una frase peligrosa, porque no deja mucho espacio para la interpretación, si el lector-aprendiz desea saltearla, está autorizado expresamente por el autor). Frase cinco: la droga es el opio de los pueblos (aquí denotarán el enorme poder de síntesis y su amplitud de pensamiento, pues estarán tomando una frase del archienemigo del bien, Karl Marx, modificándola).
A su vez, deben evitar frases tales como: «hay que matar a todos los políticos», sustituyéndola  por «desenmascararé a los políticos corruptos» (Apostilla; ojo, es una frase, no se la vayan a creer).
En síntesis, un paladín de la justicia debe ser un librepensador, al mejor estilo de los socialistas utópicos, pero fuertemente determinado por el aristotelismo escolástico, aderezado con neoliberalismo enmascarado.
Cuarto. Un adalid de la justicia debe ser culto. Esto implicaría un esfuerzo neuronal que seguramente, cualquier aprendiz no está en condiciones de realizar, por falta de suficiente masa encefálica. Para paliar este déficit insoluble, el iniciado podrá recurrir a cualquier diccionario enciclopédico y leer los nombres de los famosos pensadores, científicos y escritores de las diferentes épocas históricas, junto con los títulos de sus obras principales y alguna frase célebre de cada uno. En caso de resultarle un trabajo demasiado voluminoso para su memoria, podrá seleccionar dos prohombres por cada letra del abecedario y memorizar una frase célebre de cada uno.
Quinto. Por último, los aprendices de paladines deberán aprender artes marciales, pues en la actualidad cualquier malhechor de la última calaña sabe dar golpes y ejecutar llaves, así como desprenderse de ellas. Y sería muy bochornoso que nuestro paladín quedara despatarrado en su primer intento por salvar a la viejita de las garras del Guasón, por culpa de una patada a la mandíbula que lo dejara noqueado. Es una cuestión de credibilidad, ¿no?

viernes, 15 de abril de 2016

NUBES


Quietas ballenas blancas, surcan el cielo sin movimientos. 
Transportan agua que secará los sudores de los más
 pobres, que aliviará los verdes sufridos, mojando con
 un suave beso persis­tente las resecas resacas de un pasado.
 Beso del cielo, naves grises surcando mares infinitamente
 extensos. Beso del cielo, clima anto­jadizo que las 
devuelve cuando no hay más tiempo. Cargadas por el 
raspoteo de los vientos. Leves espumas de terciopelo.
 Cansinas fluyen por el firmamento, separadas de una 
 madre que jamás conocieron. Los hombres construyeron
 antenas, que se elevan ansiosas por si vienen con truenos.
 Relámpa­gos de sangre azul de un aire que se rompe por
su grito intenso. Bocanadas de bramido que expulsan
 cuando el dolor se hace luz y la sombra, invierno.
 Se llevan, si quieren, los enseres y las mazorcas, cuando
 en furia se convierten por alguna injus­ticia que cometen
 los siervos. Se llevan los alambrados, los techos y nos
 dejan desnudos y al descubierto, porque somos 
empleados de la nada, parte efímera del pasaje natural 
de los tiem­pos. Nos descubre débiles y sin refugio, 
 cuando quieren, si les da la gana y el aliento. 
Algodones voladores surcando el mar por encima
del horizonte, arrastradas por el aliento de la naturaleza, 
 que sopla cuando quiere y puede, porque sabe que su 
soplido es la burbuja del domi­nio sobre la inconsistente 
debilidad del cuerpo. Enormes naves que inventó el 
viento, radares que nos vigilan desde lo alto, por si no 
les cree­mos.